Dicen que cuando en un accidente estás en peligro de muerte, tu vida pasa como una rápida película por tu mente. Esa tarde que iba a casa de Lorena no imaginé lo que me esperaba. Lo vi a la distancia, te llamó la atención el brillo de su pelo.
Mientras él permanecía del lado contrario al que yo circulaba, le noté cierta ansiedad; se movía de un lugar a otro incesantemente. Cuando calculé que la distancia entre nosotros era muy poca, lo busqué con la mirada. Fue todo tan rápido, él sorteó algunos carros pero cuando pasé junto a él pero la velocidad me impidió detenerme. Un golpe seco y el perro quedó inmóvil.
¿A los perros les pasará su vida como película ? pensé mientras me perdía en la luz del semáforo que cambiaba a la luz amarilla.
María Elda Rodríguez T.