martes, octubre 25, 2005

mardi le 25 october 2005

Si últimamente mi soledad me pega mucho... desde hace no sé qué tiempo he permanecido en este estado, hoy, alguien que quiero mucho, me confesó que le hicieron una mala jugada y eso no se vale... ¡que caray! hijoseputa!.. pero para ti, que sabes quien eres... va un abrazo solidario y aquí estoy...

lunes, octubre 03, 2005

De nuevo por acá

Bueno, con la buena nueva que ya estoy de nuevo por estos lugares de Dios... (o sea de mi).

Cuando descubrí que me engañaba, una cólera corrió por todo mi cuerpo, sentí como la sangre tomaba velocidad para poder recorrer desde la punta de mis dedos gordos hasta mi cerebro, tenía que hacer todo un gran recorrido, una larga distancia, quizás por eso tenía tanto calor y sentía mi cara como una manzana. Pero sólo me quedé ahí parada, viéndo como se iba con esa otra persona, muy agarraditos de la mano, jugueteando, más coraje me sacó porque un par de horas antes me había dicho que iba a estar conmigo el resto del día y sonó su teléfono y se me acabó el día, fue muy corto. Salió como alma que lleva el diablo, siempre tarda en arreglarse 2 horas, pero ahora en veinte minutos ya estaba listo. Le reclamé de manera muy suave lo que me había dicho momentos antes, "es una urgencia, me necesitan en la oficina". La oficina, ¡a la chingada la oficina! su pinche pretexto más gastado que la suela de mis zapatos, le hice creer que estaba bien, que ni modo, cuando el deber llama hay que acudir, y ni modo, era nuestra fuente de ingresos, si le hacia algún espectáculo siempre me salía con esa mamada. Pero bueno, salió en chinga, eso si, muy perfumadito el cabrón; le dediqué mi mejor sonrisa y le dí un beso que el correspondió como si se el perro le hubiera lamido la mano. Hijo de la chingada!

Como no quería que me viera que lo iba siguiendo, pues le dí ventaja, sabía el camino que tomaba siempre. fuera a donde fuera, así que en el último punto donde podía tomar hacia cualquier lugar de la ciudad, lo fui siguiendo a una distancia prudente. Cual no sería mi sorpresa al ver cual era su cita de la oficina, se bajó muy modocito del carro, ¡en plena calle, puedes creerlo, en plena calle abrazando a otra persona, el muy hijoeputa! Pero me dije, tranquila igual es alguien de la oficina y pasó por ella para llegar juntos. No que iba a ser. Se fueron a desayunar a un Sanborns, mucha risa los dos, y ¡el colmo! saliendo del restaurante, ¡se besaron! Eso fue como un chingadazo para mí, pues nunca lo hubiera sospechado, ahora estoy aquí como estúpida, arriba del carro, con un coraje de la misma chingada sin saber que hacer, pero es que son chingaderas, ¡tan hombre que se veía! y me salió puto el cabrón, andaba con su jefe.