Aviso (in)Oportuno
Elda Rodríguez T.
Había leído un clasificado esa mañana, en el “Aviso Oportuno” del periódico: “Mujer guapa, morena, cabello largo rizado, ojos grandes de color café. Buenas medidas. Busca vivir el 14 de febrero una aventura que le deje un recuerdo inolvidable. Comunicarse al tel: 55 37 91 07.”
Le pareció una invitación casi personal, provocadora, exclusiva para él, -otros tantos habrían pensado lo mismo pero él fue más rápido en la llamada- Acordaron verse en el bar del centro comercial del norte llamado “Chimichurris!” Cuando la descubrió sentada en la barra, con una copa de martini en la mano, corroboró sus pensamientos, era cierto lo que había pensado. Se quedarón ahí durante una hora o quizás menos. Ella lo invitó a su departamento, en el camino hubo juego de palabras, coqueteo, roces de manos. Cuando llegaron a su destino, él le concedió un tiempo de gracia antes de lanzarse sobre ella. Ella le ofreció una bebida, él se decidió por una cerveza. Ambos estaban exitados. Se relajaron un poco, pero en un instante cuando volteó a verla, de nuevo esa exitación lo alteró. Se arrojó sobre ella, sorprendiéndola. Quedó montado en su cintura, tomó la botella vacía de la cerveza, la quebró contra la pared, ella estaba sorprendida, no sabía que estaba pasando, porqué esa actitud de él.
—Con que quieres una experiencia inolvidable, ¡eh!—le espetó en la cara.—No, yo… no…—fue lo único que alcanzó a balbucear.
En ese momento, él le cruzó la cara con la botella rota, la herida fue transversal, desde la frente hasta el mentón. Después, dejándola en total histéria, salió del departamento.
En el camino iba pensando, la vez que su novio le había dicho que lo dejaría por una mujer, descrita exactamente como en el aviso oportuno.